Hoy decidí dejar de esperarte. Decidí darme una oportunidad, y, no, no pretendo llenar el espacio con tu forma que está en mi alma, porque sé que nadie encajará en él perfectamente. Sólo permitiré que alguien más se aloje cerca de él. Me cansé de imaginarte, de quererte cerca de mí. Me aburrí de pensar lo mucho que pudimos haber sido y lo poco que llegamos a ser. Me harté de pensar en lo fácil que pudo ser si estuviésemos juntos. Las ganas de ti ya no están. Ya no te necesito. Mentiría si digo que no te extraño, porque amores como éste sólo se viven pocas veces, sólo que, a diferencia de hace algún tiempo, ahora puedo estar sin ti libremente, sin esa dificultad para respirar o esa nostalgia instantánea al olfatear algo referente a ti. Me cansé, me aburrí, comencé a quererme un poco más. Me deshidraté, probé de mis lágrimas noche tras noche, me quebré y me armé sola, cuando eras tú quien me rompía. No más. No quiero esperar por ti, ni mendigar amor cuando siempre te di todo. Sí, hasta hoy entiendo tal injusticia, siempre debí rogar por una parte de ti. Injusto, cruel, pero alguien enamorado nunca reconocerá eso, el amor es ciego ¿no? Pues ya me he iluminado, ya sé que no es el camino que debo seguir. No debo seguir recogiendo tus migajas. Hoy, dejo a un lado tu recuerdo y todo lo que éste trae consigo. Gracias por hacerme tan feliz y miserable. Gracias por todo lo que me diste y me quitaste. Gracias por cada lección y enseñanza cuando eras tú el culpable de mis tristezas. Gracias por romper y reponer todo y volverlo a romper. Gracias por tu amor a cuentagotas, gracias, pero estoy saciada, de tu peor lado, pero lo estoy. Gracias, un gusto tropezarme contigo.

0 comentarios:
Publicar un comentario