Podría pasar todo un día, o incluso días, donde mi único entretenimiento sea la música y un buen libro. Disfruto tanto lo pequeño, lo que casi nadie valora. Me parece excepcional una buena taza de té en un día lluvioso, el calor instantáneo al ponerme unos calcetines, la ráfaga de viento que me hace sonreír, el olor de un libro, ver la ciudad con subtonos grisáceos, imaginar la vida de desconocidos en la calle, acariciar a un perro sin hogar, sin importar lo mojado que esté.
Me gusta sentarme y simplemente ver, escuchar y sentir. Me gusta ver la insistencia casi invisible del mundo en ser un poco mejor

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