Desde pequeña siempre fui una romántica empedernida. Pero pocas veces lo demostré.
De niña creía en los cuentos de hadas, y todavía creo en ellos.
Así entiendo que mi niño interior sigue ahí, con rasguños y decepciones, más pequeño que antes, pero sigue soñando.
Siempre sobrevaloré a las personas, a todas... Pero no sabía darle una oportunidad a la más importante: yo. - hasta ahora. -
Y es que yo no me enamoro, yo me transformo, y he recorrido tanto, que cuando llegue el predestinado, sabré qué hacer. O quizá no. Pero sí que nos divertiremos.
No me arrepiento, porque si los tropiezos golpean, el amor siempre sana.
Dar amor es lo mejor que podemos dar, siempre regresa multiplicado y llena... Sí que llena

0 comentarios:
Publicar un comentario